domingo, 1 de julio de 2012

¿Internet es un peligro?

Umberto Eco, en una reciente entrevista, ha declarado lo siguiente: "Usted y yo, que gozamos de cierta riqueza de conocimientos, podemos aprovechar mejor Internet que aquel pobre señor que está comprando salami en la charcutería de ahí enfrente. En ese sentido, la televisión era útil para el ignorante, porque seleccionaba la información que él podría precisar, aunque fuera información estúpida. Internet es un peligro para el ignorante porque no filtra nada. Solo es buena para quien ya conoce y sabe dónde está el conocimiento. A largo plazo, el ersultado pedagógico será dramático. Veremos multitudes de ignorantes usando Internet para las estupideces más diversas: juegos, conversaciones banales y búsqueda de noticias irrelevantes".

32 comentarios:

  1. INTERNET PARA TODOS
    Afirma Umberto Eco en una entrevista en el XLSemanal que internet es nocivo para la gente ignorante.
    Pero tanto Internet como la televisión pueden ser nocivos o útiles para cualquier persona. Dependiendo, claro está, del sitio que visitemos o del canal que sintonicemos. No solo la gente tan sabia como el creador de El nombre de la rosa sabrá aprovechar las mejores fuentes de conocimiento que hay en la red, sino también cualquier otra persona, dependiendo para qué. Por ejemplo, a través de las redes sociales es mucho más cómodo, fácil y más barato comunicarnos con nuestra familia o amigos que están al otro lado del continente. Para ello no importa del nivel cultural de la persona.
    Internet es mucho más un aliado que un peligro. Hay muchas personas que nunca han leído un libro fuera de la escuela y, que gracias a Internet, han vuelto a leer, ya sea comentarios, titulares, mensajes, etc. Así se ponen en actividad intelectualmente. Incluso habrá muchos que han abandonado la escritura, pero que gracias a Internet han vuelto a explayarse, ya sea dando una simple opinión en un periódico digital o blog. Todo esto afecta positivamente a personas que no han tenido una buena formación.
    No hay duda que Internet nos brinda un futuro pedagógico favorable y no “dramático” como dice Umberto Eco.
    Aunque aprovechemos la web para visitar páginas de juegos, no significa que nos vamos por mal camino, al fin y al cabo, el juego es un entretenimiento y también desarrolla nuestra inteligencia.

    Cristian David López

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ha evolucionado en su forma de pensamiento, Eco incluso ya lee libros en digital.
      En cuanto al artículo... si es verdad que es muy fácil perder el tiempo si no cuentas al menos con palabras clave sobre algo a lo que quieres acceder o complementar,y también que cuando dispones de ese tipo de conocimiento y -los servidores quieren-, te dan acceso y la posibilidad de relacionarte -en la esfera virtual- incluso con el autor del estudio, o los interesados en la misma temática que tú.
      Debido al primer factor mucha gente busca infructuosamente y acaba desistiendo sobre el tema, y debido a la carencia del segundo te encuentras a gente con información falsa a causa de la parcialidad de lo encontrado, la falta de contraste de las fuentes y su poco conocimiento del medio para hallar la respuesta más acertada.
      Un saludo.

      Eliminar
    2. Sí, para utilizar Internet hace falta una preparación previa, lo mismo que ocurre por otra parte para utilizar con provecho cualquier biblioteca.

      JLGM

      Eliminar
    3. Siento mi interrupción, no sabía que esto fuera una prueba.

      Eliminar
    4. Ninguna interrupción. Es un ejercicio tras un "taller de periodismo", pero está abierto a todos los interesados.

      JLGM

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. RUIDO DE CÁNTAROS

    Decía Alfonso X, a quien la historia no recuerda con el sobrenombre de “el Sabio” por azar, que los cántaros, cuanto más vacíos están, más ruido hacen. El ruido de cántaros asusta menos que el ruido de sables, y es menos incómodo de padecer que el ruido de tripas, pero es, en cualquier caso, un ruido desagradable. Lo bueno del ruido, del ruido en general, es eso que, en un antiquísimo debate, aseguran algunos filósofos: que si un árbol cae en medio del bosque sin que nadie esté presente en las cercanías para escuchar su sonido, no suena. Con el ruido de cántaros de los tiempos del rey de las Cantigas sucedía algo así: existía, pero existía muy puntualmente, pues en aquel universo poco poblado y mal comunicado, salvo en ciertas reuniones sociales en un pequeño puñado de ágoras, los propietarios de cántaros vacíos y los propietarios de cántaros llenos se cruzaban poco. Cuando un cántaro vacío sonaba, lo más habitual era que nadie estuviese allí para escuchar su sonido, o que, en todo caso, el escuchador fuese dueño de otro cántaro vacío, y estuviese tan acostumbrado al ruido hueco y panzudo de los cántaros vacíos que no le molestase en absoluto. La contaminación auditiva provocada por el ruido de cántaros no suponía, pues, un gran problema o una gran preocupación en las sociedades de entonces.
    No hace falta mencionar que las cosas han cambiado mucho desde el siglo XIII: hoy, no sólo sucede aquello de que el aleteo de una mariposa en Tokyo pueda provocar horas o días más tarde un devastador huracán en Eslovaquia, sino que, gracias a o por culpa de las tupidas telarañas de información que se han adueñado del planeta, ese aleteo japonés puede ser escuchado por el internauta eslovaco casi mientras está teniendo lugar, y ese ruido de cántaro vacío español puede no tardar más que unos segundos en convertirse en trending topic de Twitter. El ágora, el inmenso Gran Bazar que es Internet ha ido creciendo vertiginosamente sobre el trazado de la ciudad, y es cada vez más imposible de sortear callejueleando sus inmediaciones. Todo es un amasijo promiscuo de sonidos diferentes descolocados, un puré de ingredientes distintos indistinguibles entre sí. Un Youtube endiablado en el que, en la columna de recomendaciones dispuesta a la derecha del vídeo que uno está viendo y que puede ser una entrevista a Bertrand Russell, puede aparecer sugerido otro en el que un grupo de adolescentes incendia pedos con un desodorante y un mechero, o uno de un mono oliéndose el culo.
    Internet no es, como denuncia Umberto Eco en una reciente entrevista, un peligro. El peligro es una sociedad desorganizada que fabrica más cántaros de los que puede llenar. Eso y que nadie, ni tan siquiera los afortunados propietarios de cántaros craneales llenos, está libre de que le haga mucha gracia y le llame la atención un mono oliéndose el culo. Inmerso en el maremagno de estímulos que es el Gran Bazar, tener un mapa en la mano no es ninguna garantía de no perderse.

    Pablo Batalla Cueto
    lord_derfel74@hotmail.com
    Aprovecho para recomendar mi blog: http://pablobatalla.wordpress.com

    ResponderEliminar
  4. Comentario al trabajo de Cristian David López: Las ideas están bien argumentadas, pero la sintaxis necesita una rigurosa revisión. Por ejemplo, no es correcto decir (líneas finales) "no significa que nos vamos por mal camino", sino "no significa que vamos por mal camino".
    Comentario al trabajo de Pablo Batalla Cueto: un excelente artículo que podría aparecer en cualquier periódico en papel o digital. Se nota que hay oficio en la escritura.

    JLGM

    ResponderEliminar
  5. Cuán austeras serían mis palabras, si dijese que no estoy de acuerdo con esta entrevista a Umberto Eco. Pues se interponen en mi cabeza diversas ideas preconcebidas, que me dicen que las palabras de este hombre, llamando ignorantes a los que no poseen sus conocimientos, son impropias para una persona de su renombre. Es más, yo soy una ignorante, me declaro como tal. Mis conocimientos son muy inferiores a mis inteligencias. Debemos de cuestionar en este artículo a qué se refiere Umberto, cuando llama a una persona ignorante. ¿Cuál es la premisa para serlo? ¿Ver en la tele programas de prensa rosa? ¿Navegar en la Wikipedia? ¿No haber entrado en su vida en la Web de Cervantes? No tengo el gusto de poder preguntárselo a Umberto, pero sí tengo las herramientas para pensar por mi misma que considero yo una persona no ignorante. Las inteligencias son múltiples (ya nos lo dijo Howard Gadner) y no todos debemos de destacar por ser superiores en letras, ciencias o artes. Hay otras inteligencias: interpersonales, intrapersonales, knético-estáticas, … Es decir, una persona analfabeta puede destacar por saber ponerse en el lugar del otro, en poseer una inteligencia emocional que la haga conectar con las demás personas o en ser un as para la economía de la vida diaria aún sin saber leer… Debemos de considerar que las nuevas herramientas tecnológicas traen más posibilidades de conocer nuevos mundos, nuevos conocimientos, nuevas disciplina… que los que su día a día les proporciona. No podemos tildar a un burro de burro, sin antes intentar enseñarle a no ser y actuar como tal. ¿Pues de quién sería la culpa: del que no sabe o del que no le han enseñado? Por lo tanto, debemos enseñar un uso adecuado de las nuevas tecnologías a todos los usuarios, por un lado: a aquellos que necesitan cribar más los conocimientos que este mundo cibernético les proporciona y enseñarles alternativas a utilizar la parte lúdica de este medio y a aquellos que si poseen conocimientos, pero que no los utilizan adecuadamente.

    Ana Isabel Glez

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Respuesta a Ana Isabel: Habría que dar los datos concretos de la entrevista (fecha y lugar en que se publicó) o citar, resumidas, las declaraciones de Umbarto Eco para que el artículo pueda leerse aislado. Por lo demás, muy de acuerdo con sus ideas.

      JLGM

      Eliminar
  6. LOS SIETE TÓPICOS DE LA INFORMACIÓN EN INTERNET

    Cuando hace más de cuarenta años en Apocalípticos e Integrados Umberto Eco planteaba una oposición entre los que despreciaban los nuevos medios de comunicación y los que consideraban que era posible una sana integración entre ellos y la cultura; era difícil predecir que en pleno Siglo XX iba a irrumpir un nuevo medio. El problema con Internet es que es difícil definir lo que es, pero nos planteamos desterrar una serie de tópicos o falsedades para excluir al menos lo que no es.

    Primero: la información en Internet es menos fiable que la impresa.
    Aunque pasar por imprenta requiere un esfuerzo económico mayor, esto no garantiza que no haya detrás grupos de poder que condicionen la información. Está reciente el ejemplo del Diccionario Biográfico Español de la R.A.H. que ha pasado a primer plano por determinadas informaciones poco fiables

    Segundo: la información en Internet es gratis.
    Aunque parezca transparente, Internet necesita de una infraestructura considerable - que tiene un coste- para que la información llegue a cada hogar. Además, para que la información que obtenemos sea veraz y contrastable hay que pagar aún más por ella (el New York Times decidió hace tiempo cobrar por su edición digital)

    Tercero: la información en Internet circula libremente
    Es cierto en cuanto no hay restricciones a la misma en países democráticos. Sin embargo, aunque resulte complicado, ha habido intentos diversos (la anterior ley SOPA o la actual ACTA) de legislar la libre circulación de información en Internet

    Cuarto: divulgar contenidos en Internet es fácil
    Internet se caracteriza por la saturación de información. Subir simplemente información es casi igual a nada; lo importante es cómo se sitúa esta información en las búsquedas. Salvo que se tengan conocimientos de posicionamiento en buscadores, o se sepa cómo pagarlos, la información no llegará al gran público.

    Quinto: obtener contenidos de Internet es fácil
    No sólo hay que desarrollar la primera competencia que se pide a un usuario de Internet (saber localizar la información), además hay que superar una maraña de publicidad para llegar a ella y cuando se llega no siempre es accesible (como ha probado el cierre de Megaupload)

    Sexto: informar en Internet es sencillo
    Las nuevas tecnologías han posibilitado el llamado “periodismo ciudadano”, con el que cualquiera puede subir textos e imágenes a Internet. Sin embargo, lo que se sube dista de ser información, que para ello precisaría ser filtrada, clasificada y contrastada.

    Séptimo: la información en Internet es para todos
    Tampoco es totalmente cierto. Cada vez hay que desarrollar más competencias para encontrar lo que se busca y además existe el filtro económico que hemos comentado para acceder a determinados contenidos de calidad.

    En conclusión, aunque aparentemente Internet sea un medio fácil, los condicionamientos económicos, los grupos de poder y la saturación de información banal hacen que exija como cualquier otro - o más aún- el desarrollo de determinadas competencias para poder extraer información útil, veraz y adaptada a las necesidades reales del receptor.

    Pedro Alcoba
    pedro.alcoba@gmail.com
    http://suite101.net/pedro-alcoba-gonzalez

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece una síntesis perfecta para desterrar algunos tópicos sobre Internet que afectan incluso a mentes tan brillantes como la de Umberto Eco.

      JLGM

      Eliminar
  7. Tomo nota de los consejos y los pondré en práctica. Pero bueno para ser la primera vez, he quedado muy contenta con la crítica y el trabajo. Gracias

    ResponderEliminar
  8. Ni Ariel ni Calibán


    La lucha entre Internet y otros medios de comunicación más tradicionales ya es, para muchos, una batalla entre Calibán y Ariel. Entre ellos se encuentra Umberto Eco, que recientemente ha categorizado al mundo virtual como “salvaje y nocivo”.

    Pero la red no es ni Calibán ni Ariel, sino, más bien, uno de esos niños pequeños que van corriendo a tocar a sus amigos con las manos llenas de barro; hablan cuando no tienen que hablar, diciendo lo que a sus mayores no les conviene; y desobedecen sin cesar. Enfants terribles, casi salvajes, en cuya travesura y maldad no deja de haber una tremenda lucidez, portando una verdad que los adultos no son capaces de sostener.

    En Internet la civilización y la barbarie crecen al mismo ritmo. En los últimos tiempos se ha defendido la horizontalidad, como si de verdad fuese posible que los seres humanos pudieran comportarse sin desear estar unos por encima de otros. Negar que existen las jerarquías es negar la historia. En Internet, como en todo, las hay. Si esto no fuese así, Michael Duckerberg sería un completo desconocido, no existirían los trending topic y Megaupload no hubiera supuesto ningún problema.

    Lo que nos hace iguales en la red es poder establecer cada uno su propia jerarquía. Cada persona tiene la labor de seleccionar, entre todas, la opción que mejor le conviene. Privarle de la posibilidad de hacerlo es una forma de oligarquía y un atraso para el conocimiento.

    Educar no es imponer un medio de comunicación y prohibir otros que se consideran nocivos, sino enseñar a elegir, a no renunciarse a pensar y a no caer en los mismos vicios que la inmensa mayoría. Una sociedad culta se basa, sobre todo, en individuos reflexivos que reconocen por sí mismos lo que es cultura y lo que no lo es. Para conseguirla, poco valdrá decir cómo tienen que divertirse o pasar el tiempo sus miembros, ni de dónde deben extraer sus conocimientos.

    Cada uno tiene que saber filtrar y comprender que el éxito de ciertas páginas no procede muchas veces de su calidad informativa o cultural. Es cada persona quien tiene que extraer lo mejor de Internet, que puede suponer un torrente de información y cultura impensables hace no muchos años.

    Decir que Internet es malo y fomentar su desaparición es un acto de ignorancia, una posición casi dictatorial que busca satisfacer el conocimiento de unos pocos y hacer que el resto se quede como está: con muchas más dificultades para alcanzar lecturas y opiniones que enriquecerán su cultura. Deberían tener en cuenta que Ariel vencerá a Calibán en la medida en que cada persona le ayude a hacerlo.



    Raquel Fernández Menéndez

    ResponderEliminar
  9. Un comentario aparte: José Luis, creo que debería hacer que se pudiesen publicar comentarios anónimos en el blog, porque los alumnos que no tengan uno no van a poder subir sus artículos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El que los artículos se publiquen como anónimos (en el encabezamiento) no quiere decir que al final no vayan firmados por el nombre del autor. Yo creo que todo el que expresa una opinión, en Internet o fuera de ella, debe firmarla si quiere que tenga alguna validez.
      Gracias por la observación.

      JLGM

      Eliminar
  10. No me refería a eso, me refiero a permitirlo en la configuración de blogger para que cada uno ponga su nombre donde debería poner "anónimo", sin tener que recurrir a una cuenta de blogger. Creo que se puede.

    Gracias por su comentario.

    ResponderEliminar
  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  12. EL ECO DE UN ERROR

    El pasado 1 de julio el suplemento XL de El País publicaba una entrevista con Umberto Eco en la que el famoso escritor vertía una serie de opiniones, cuando menos inquietantes, sobre Internet y sus peligros. Afirmaba: “Usted y yo, que gozamos de cierta riqueza de conocimientos, podemos aprovechar mejor Internet que aquel pobre señor que está comprando salami en la charcutería”. El escritor, que hasta ese momento estaba en lo más alto de nuestra consideración, cayó de golpe dándose de bruces contra el suelo de nuestro desencanto. Pero, ¿cómo es posible? El autor lúcido e inteligente de “Obra abierta”; el escritor transmutado en mago que, alambicando en su laboratorio personal los secretos de una novela, nos dio “El nombre de la rosa”; el que con “El cementerio de Praga” ha puesto literalmente patas arriba a toda la crítica; ese mismo Umberto Eco es el que, para nuestro asombro, afirmaba lo que acabamos de transcribir. Tuvimos que leer, y releer, y volver a leer lo que allí había hasta caer en la cuenta de que los sabios también pueden equivocarse, y de hecho lo hacen.

    Choca, e incluso ofende, la palabra “ignorante” aplicada a ese pobre señor de la charcutería (¿Por qué lo llama “pobre”?) y a las multitudes que “no conocen ni saben dónde está el conocimiento”. El escritor parece defender una élite a la que él pertenece y despreciar a los que no están en ella. Ignorante no es solo el que no tiene los conocimientos de esa élite, sino el que no sabe o desconoce algo y todos lo somos en alguna medida y en algún momento. También Eco lo será, posiblemente, en lo que haga o a lo que se dedique ese “pobre señor” que, con toda seguridad (y con el respeto de los humildes), jamás se atrevería a llamarle ignorante.

    La polémica de los peligros de Internet como fuente inagotable de información accesible a todo el mundo se parece, y mucho, a aquella otra del final de la Edad Media, promovida por la élite cultural que vio peligrar su estatus de poder cuando un tal Gutenberg inventó algo tan diabólico que permitía que hasta los más ignorantes pudieran acceder al conocimiento. Ahí están los libros, los buenos y los malos, que no han creado multitudes de ignorantes, sino que han hecho avanzar a la humanidad, han roto barreras y han dado la libertad a muchos. Afirmar que la imprenta era peligrosa fue un error. Ahí está Internet, que permite acceder a las fuentes del saber y del placer, de lo sustancial y de lo estúpido. Ahí está la vida. Si al aprender a andar necesitamos de alguien que nos guíe y nos enseñe, ¿cómo no para navegar por el caudal inagotable de conocimientos y peligros de Internet? Formemos a quien pueda guiarnos y aprendamos todos, sin excepción. En las afirmaciones de Umberto Eco parece resonar el eco de algunos errores de la Edad Media, el eco de un error.

    JULIA MORILLO MORALES
    jmorillo61@yahoo.es

    ResponderEliminar
  13. Me parece un artículo excelente. Lástima que Umberto Eco no pueda leerlo. Creo que le resultaría provechoso, aunque sin duda matizaría su opinión. Coincido en que no parece la más adecuado para una persona tan inteligente. Quizá el entrevistador no recogió bien sus palabras.

    JLGM

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, José Luis, tu valoración supone para mí el colofón de este magnífico curso que ha superado, con creces, todas mis expectativas. Espero que en próximas convocatorias de este o de otros cursos todos volvamos a encontrarnos.

      Eliminar
    2. Una precision, Julia: el suplemento en que aparecía la entrevista con Eco no es el de El País, sino que se publica con El Comercio y otros diarios del grupo Vocento.

      JLGM

      Eliminar
  14. Lo que fray Guillermo no dudaría


    En una entrevista reciente (1-7-2012) concedida a la revista XLSemanal, Umberto Eco, el célebre escritor y filósofo italiano, realiza unas declaraciones cuando menos desconcertantes. Afirma, por ejemplo, que Internet es un “mundo salvaje y peligroso”, no sin preludiar un futuro sombrío en el que masas de cibernautas, ignorantes y sin criterio, desperdician su ocio en los pasatiempos más triviales.
    Sorprenden estas palabras en boca de una persona con el calado intelectual de Eco, que no por octogenario deja de frecuentar los restaurantes de McDonald´s o de leer en el iPad, como él mismo confiesa.
    Bien sea gracias a la novela o a su versión cinematográfica, muchos recordaremos el argumento de El nombre de la rosa, seguramente su obra de ficción más célebre. De forma directa o indirecta, el personaje que se encuentra tras los asesinatos de la siniestra abadía resulta ser uno de los monjes, antiguo bibliotecario, ciego para más señas (cuántos ecos borgianos en la historia), llamado Jorge de Burgos. Él atesora un arcano de valor inconmensurable, un libro secreto, único, pero envenenado en más de un sentido. Se trata nada menos que de la segunda parte de la Poética de Aristóteles, la dedicada a la comedia griega, que trataría de la risa y del humor. Al pérfido tonsurado le aterran los cambios, apocalípticos a su entender, que tal enseñanza podría ocasionar en la fe católica. Quiere evitar, en resumen, la banalización de su mundo (la novela está ambientada en la Europa del s. XIV).
    Él sí que está dispuesto, aunque el precio sea el crimen, a usurpar la capacidad de decisión ajena, a seleccionar lo que los demás deben o no deben conocer. Apuesto, con toda lógica, por que Umberto Eco se identificará mucho más con su héroe fray Guillermo de Baskerville, protagonista del El nombre de la rosa y sencillo de recordar por la aplaudida interpretación de Sean Connery en la película homónima de 1986.
    Llegados a este punto, no se pueden pasar por alto otras palabras que el insigne semiólogo añade en la entrevista, pues en cierto modo, “lo que causa repulsa en el enemigo es algo que forma parte de nosotros mismos”. En esto sí estamos de acuerdo: ¿quién no lleva en su interior, como sombra inevitable y acechante, un verdadero peligro? Aunque formidable, Internet no deja de ser un instrumento. La naturaleza humana es mucho más compleja.
    No dudemos. Sin descartar otros ámbitos, en el de las ideas y la comunicación optemos siempre, sin miedo, por la libertad, la mejor piedra de toque para validar cualquier opinión o ideología. Aunque conlleve sus riesgos, aunque, inevitablemente, el que elija se pueda equivocar. Porque el mayor peligro atinente a la libertad, bien lo deduciría en un suspiro el sagaz Guillermo de Baskerville, es carecer de ella.


    José Luis Pérez Vázquez

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Copio en el comentario anterior el artículo que José Luis Pérez Vázquez me envía por correo electrónico.

      JLGM

      Eliminar
    2. Muy bien razonado el comentario. Me parece un acierto la referencia a la novela y al personaje de Jorge de Burgos.

      JLGM

      Eliminar
  15. En las nubes

    Internet forma parte de nuestras vidas, qué duda cabe. Es un mundo en sí mismo, por algunos calificado como “red de redes”. Hoy día, tener acceso a Internet es poder bucear, si no en todo, en buena parte de los temas relacionados con el universo, si se me permite la expresión. Cervantes, para quien “la libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos” -¿o lo es para nuestro hidalgo más famoso?, ¿o lo es para los dos?-, posiblemente se hubiera quedado maravillado ante la posibilidad de acceder al resto del mundo desde la celda donde comenzó a escribir la obra de la literatura española más universal.

    Dicen que para aprender a escribir una biografía hay que leer antes a Stefan Zweig, para muchos el mejor biógrafo de la literatura europea del s. XX. En Internet consulté las obras disponibles en la biblioteca del barrio y allí que me dirigí. Volví a casa con María Antonieta, Balzac: la novela de una vida, Montaigne y con Fouché, el genio tenebroso. Antes, en la zona de los ordenadores, me encontré con la señora Paca, la vecina del tercero derecha. Doña Paca tiene ya ochenta y cuatro años, pero se conserva muy bien, ¡menuda cabeza! Me extrañó verla sentada delante de un ordenador y es que, entablada conversación, resulta que había hecho un curso de Internet para mayores y estaba practicando: “llega una edad en la que hay que adaptarse a los nuevos tiempos”, me dijo. Estaba consultando una página Web dedicada a la cocina tradicional; al tiempo que tomaba notas de las recetas que desconocía, hacía sus aportaciones en el foro habilitado al efecto. “Luego mis hijos y nietos se chupan los dedos”, señaló arrancándome una sonrisa.

    En una entrevista publicada en el XL SEMANAL de 1 de julio de 2012, preguntado a cerca del fenómeno de Internet y su uso, Umberto Eco contestó: "usted y yo, que gozamos de cierta riqueza de conocimientos, podemos aprovechar mejor Internet que aquel pobre señor que está comprando salami en la charcutería de ahí enfrente”. “Internet es un peligro para el ignorante porque no filtra nada. Solo es buena para quien ya conoce y sabe dónde está el conocimiento”, ésta es otra de sus lindezas. Me acordé entonces de doña Paca, antes de su contacto con Internet tuvo dos ocupaciones principalmente: ayudar a su marido en la charcutería y atender al resto de la familia. ¿Qué pensaría la señora Paca si, navegando en Internet, se topa con las declaraciones del famoso escritor y filósofo italiano? ¿Estará muy en las nubes el ático de Milán en el que vive el señor Eco?

    ____

    Lamento el retraso pero hasta hoy no he regresado de viaje. Un cordial saludo,
    Juan Pablo L. Torrillas
    (asesor.lopez@gmail.com)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Perfecta la anécdota. Siempre es un acierto, en un artículo, dar con un ejemplo concreto que tiene más fuerza que cien razonamientos abstractos.

      JLGM

      Eliminar
    2. Muchas gracias José Luis por tu valoración. Espero no dejar nunca de aprender. Fantástico el curso, estoy con Julia, ha superado con creces mis expectativas.

      Un cordial saludo,
      Juan Pablo

      Eliminar
    3. Internet y la televisión

      Recuerdo que en mi adolescencia, Francisco Vizoso, catedrático de mi instituto, crítico musical y latinista de prestigio, nos decía que en su casa ya se veía televisión desde el primer momento en que llegó a España, ya que él entendía que era un medio de transmisión cultural. Otro tanto se podría decir de internet ( o de la prensa escrita, el teléfono o el correo postal ). Solamente son medios de comunicación, y el contenido puede ser de muy diversos tipos. Solamente depende del uso que le demos. Borges, premonitoriamente, ya imaginó internet como un inmenso libro sin principio ni fin,que es lo que tenemos. Cada uno es libre de buscar lo que desee, pudiendo existir tantos tipos de internautas como tipos de personas. Para poder decidir en todos los aspectos de la vida se requiere información, para que exista esta se precisa estar documentado, y uno de los mejores medios para ello es internet.
      Es innegable que hay televisión de calidad. Inevitablemente, también existirán espectadores con ella. Por otra parte, ser ignorante en sí tampoco es algo digno de desprecio. Antonio Machado prefería a estas personas a aquellas que " saben porque no beben / el vino de las tabernas. ". Es deplorable menospreciar a alguien por tener la desgracia de ser analfabeto.
      También teme el autor del artículo que internet se usará para juegos, noticias sin interés o conversaciones banales. Aún admitiendo que ello sea cierto, podemos preguntarnos qué hay de malo en ello. Si no hacen daño a nadie, si les hace felices, si se mantienen dentro de la legalidad, difícilmente es algo reprochable. En esos juegos, blogs, foros y chats podrían conocer a gente nueva, lo que en sí ni es bueno ni malo, pero les facilitará las relaciones sociales. También es discutible qué entiende el articulista por noticia irrelevante. Desde luego, para aquella persona que la busca no lo es.

      Vicente García García

      Eliminar
    4. Muy atinado y sensato tu comentario, Vicente. Hay, desde luego, muchas formas de ignorancia y no todas resultan igualmente reprobrables.

      JLGM

      Eliminar